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La Coctelera

Comentario de texto de Nietzsche

1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

Este texto pertenece a uno de los cincos capítulos de la Gaya Ciencia, concretamente al libro quinto, Los que no tenemos miedo. Nietzsche nos habla sobre el problema de la moral.

El título de esta obra es una colección de aforismos, Tarata el tema de la moral cristiana como hostil a la vida. Critica a los metafísicos por la forma de ver la moral, dice que solo tienen un puto de vista tradicional y que por tanto no son muy fiables, también dice que estos historiadores con sus sanciones religiosas, la superstición del libre albedrío y otras cosas por el estilo, se imaginan que ya con eso han criticado a la moral misma. Por último Nietzsche llega a la conclusión de que para conocer la moral, primero hay que poner en duda todo lo que se ha dicho sobre ella anteriormente y esto necesita valor.

2. Explicar el problema de la moral en Nietzsche y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

El problema de Dios conecta directamente en Nietzsche con su análisis de la crisis que atraviesa la cultura occidental, cuyas causas trata de investigar realizando una genealogía que se remonta al mundo griego, en el que, según él lo concibe, se daba una perfecta combinación de razón y vida

La consecuencia más grave del idealismo ha sido el triunfo del mal característico de nuestra época: el nihilismo. Este supone que, al producirse la “muerte de Dios”, los valores más elevados pierden su sustento religioso y la vida se precipita en la nada.

La superación del nihilismo requiere una filosofía activa, creadora, que ofrezca una alternativa aceptable a la metafísica occidental y sepa recuperar los aspectos más sugerentes del pensamiento griego presocrático. Esa nueva filosofía tendrá que girar en torno a cuatro conceptos: 1) la voluntad de poder, una fuerza o potencia creadora que no busca conservar la vida, sino elevarla a cotas superiores de perfección mediante la creación de formas bellas y potentes. 2) el eterno retorno, el marco temporal del despliegue de la voluntad de poder y la alternativa al tiempo lineal que proponen el cristianismo y la teoría del progreso. 3) el superhombre, el prototipo de la humanidad futura, libre de cualquier carga espiritual metafísica y capaz de soportar la responsabilidad que supone el pensamiento del eterno retorno. 4) la transvaloración de los valores, realizada por el superhombre.

Por otro lado Nietzsche hace una critica a la tradición occidental es representada por la filosofía dogmática, y la base de esa filosofía es Platón, el platonismo es el culpable de la gran mentira.

Para Nietzsche la forma de estar en el mundo es perspectiva.

Critica a la moral: se fabrica con la alianza del Cristianismo y Platonismo para atacar los instintos de la vida, lo que es instintivo es malo. Esta moral tiene su base en el Platonismo. El mundo de las ideas para el Cristianismo les sirve como el mundo del mas allá. Pone el centro de gravedad en otro mundo, estamos en esta vida pero dependemos de otra, lo de esta vida no tiene sentido. El gran error de la moral está en la existencia de un orden moral en el mundo, y el fundamento está en el mas allá. El origen de ese mundo es trascendente.

Critica a la metafísica tradicional, el Platonismo: es una metafísica estática, la crítica a Platón. Creer en un mundo perfecto con ideas estáticas es un gran error. Utiliza cuatro tesis ontológicas:

  • Las razones por las que este Mundo ha sido cualificado de aparente, fundamentan su realidad, cualquier otro mundo es mentira (indemostrable).
  • Las categorías del ser verdadero son signos del no ser, de la nada.
  • Inventar otro mundo distinto de este, es tener miedo a la vida, no querer enfrentarse a ella.
  • Dividir el mundo en real y aparente, ya sea al modo platónico-cristiano o al modo kantiano es una señal de decadencia, para el son signos de la voluntad de poder, es querer explicar lo inexplicable, ante el devenir de la vida es inventarse unos modelo para enfrentarse a la vida, pero la vida no tiene nada que ver con esos modelos.

Y por otro lado esta crítica se basa en un punto de vista epistemológico, el metafísico lo ha conseguido con una especial realidad. El concepto es el arma para inventarse otro mundo. Propone una realidad viva y cambiante, múltiple, sensitiva; el leguaje es la estructura que sirve para enfrentarnos a la realidad.

La consecuencia de la tradición occidental es el nihilismo. Todos los valores que se creían fundamentales han resultado falsos. Nietzsche niega el mundo de las cosas y propone el mundo aparente.

Aparece una nueva idea de verdad, puesto que la verdad se convierte en una forma de interpretar. Como hay múltiples perspectivas (cada uno tiene la suya), habrá tantas verdades como perspectivas, es decir la verdad deja de ser única. El metafísico propone y consolida una verdad única y por tanto falsa.

La religión es una segunda parte de la metafísica, ya que los Dioses tienen su base en la interpretación única de la realidad. Nietzsche presenta un ateísmo contra la idea de Dios, que se ha creado con una interpretación única.

3.  Relacionar el pensamiento de Nietzsche con su marco histórico, sociocultural y filosófico.

Nietzsche vivió durante la segunda mitad del siglo XIX. Período en el que, coincidiendo con la Segunda Revolución Industrial, se despliegan el nacionalismo y el colonialismo europeos. También avanzan el liberalismo burgués o el movimiento obrero.

Culturalmente, el período se caracteriza por una excepcional brillantez, sobre todo en el ámbito de la literatura (siglo de la novelística europea), de la pintura (realismo e impresionismo), y de la música (destacan Bizet y Wagner).

Por último, es un momento de extraordinaria actividad científica, en el que se desarrollan conceptos tan importantes como los de energía o evolución. También la filosofía

También la filosofía se desplegará en una multiplicidad de escuelas: positivismo, utilitarismo, marxismo, irracionalismo, etc. Conocedor de casi todas ellas, Nietzsche tenderá a despreciarlas, considerándolas un exponente más del nihilismo contemporáneo.

4 Explicar el problema moral en otro autor distinto de la edad contemporánea.

Tomás de Aquino, quién considera que podemos conocer la existencia de Dios de dos maneras, a través de la Revelación, por la fe, o utilizando la razón.

Santo Tomás rechaza la demostración de la existencia de Dios que propuso San Anselmo, conocida como “argumento antológico”: si Dios se concibe como “el mayor ser que existe”, ha de existir tanto en la mente como en la realidad. Tomas de Aquino considera que esta demostración puede ser “evidente en si misma”, pero en absoluto “evidente par nosotros”, que no conocemos bien la esencia de Dios. Por consiguiente, propone una demostración de la existencia de Dios que es a posteriori, porque parte de los sentidos, y va de los efectos del mundo a la causa que los ha producido: Dios.

Dios gobierna el mundo mediante la ley eterna, de la que participan las criaturas a través de ley natural, que las dota de una naturaleza propia y de unas inclinaciones específicas. El hombre participa de dicha ley con su razón, de manera que actuando virtuosamente contribuye a la armonía del orden establecido de Dios en la naturaleza. En cambio, una conducta irracional rompe el orden natural establecido por Dios en el universo.

Comentario de texto de Kant

1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.
En el texto Kant nos habla del funcionamiento de la Razón y su ejercicio más allá del conocimiento y sus límites. Kant presenta una importante distinción entre fenómeno y cosas en sí, clave en su filosofía crítica, la cual reduce nuestro conocimiento al ámbito de los fenómenos de la naturaleza, es decir, a nuestras representaciones de los objetos, que son el resultado de la síntesis entre los datos procedentes de la experiencia y las formas a priori que aporta la mente del sujeto: el espacio y el tiempo en la sensibilidad y los conceptos o categorías del entendimiento.
En cambio, las cosas en sí mismas, solo podemos pensarlas, pero no conocerlas científicamente, porque no poseemos intuición sensible de ellas y, por tanto, las categorías, al tratar de aprehenderlas, actúan en el vacío.

2. Explicar el problema del conocimiento en Kant y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.
El texto pertenece al prólogo a la 2ª edición de la Crítica de la razón pura, en el que Kant expone los aspectos fundamentales de su crítica del uso especulativo de la razón, cuyo poder y límites desea determinar.
Para Kant, la cuestión del conocimiento (¿qué puedo saber?) es una de las cuatro grandes preguntas de la filosofía, junto con ¿qué debo hacer?, ¿qué me cabe esperar? Y ¿qué es el hombre? Para responderlas, Kant emplea el método crítico, mediante el cual la razón se examina a sí misma, para averiguar cuáles son usos y limitaciones.
Kant trata el problema del conocimiento en el marco del uso teórico de la razón. La cuestión que Kant se plantea es si la metafísica es una ciencia o no lo es. Para averiguarlo, Kant examina la matemática y la física, y comprueba que ambas son ciencias porque sin capaces de enunciar leyes científicas, o juicios sintéticos a priori: estos juicios son sintéticos, es decir, amplían nuestro saber y se refieren a la experiencia, pero al mismo tiempo son a priori, porque son universales y necesariamente verdaderos.
Esto quiere decir que, aunque todo nuestro conocimiento comienza por la experiencia, no todo él procede de ella, sino que hay, además, una serie de formas a priori que pone la mente del sujeto que conoce. Esta interpretación del conocimiento, que sintetiza empirismo y racionalismo, recibe el nombre de “ idealismo trascendental”, y es la base del llamado “ giro copernicano” que protagonizó Kant, que frente a las anteriores filosofías, sostiene que lo decisivo en el conocimiento es la mente del sujeto, que es la que organiza los datos de los sentidos.
En el conocimiento interviene inicialmente la sensibilidad, que, mediante las intuiciones puras (espacio y tiempo), organiza el caos de sensaciones, dando como resultado el fenómeno. Luego, el entendimiento aporta unos conceptos puros a priori (las categorías), que organizan el caos fenoménico y permiten conocer las leyes de la naturaleza.
Sensibilidad y entendimiento se completan mutuamente, de forma que, para conocer un objeto, deben combinarse ambas: si alguna de estas dos condiciones falta, el conocimiento resulta imposible. Por eso, Kant sostiene que únicamente podemos conocer las manifestaciones sensibles de la naturaleza, los fenómenos (porque al localizarse en el espacio-tiempo, podemos aplicarles las categorías); en cambio, las “cosas en sí mismas”, los noúmenos, pueden pensarse, pero jamás conocerse, porque, sin experiencia de ellas, las categorías carecen de aplicación.
La última facultad que interviene en el conocimiento es la razón, que piensa por medio de tres ideas: mundo, alma y Dios, las cuales, como se refieren a noúmenos, resultan incognoscibles. Tales ideas marcan, pues, el límite de nuestro conocimiento, de moda que la metafísica deja de ser ciencia.
Dichas ideas, no obstante, desempeñan un importante papel en la ética formal kantiana, en la que se trata de fundamentar la idea del deber en una ley moral universalmente válida, presente a priori en la razón del sujeto: el imperativo categórico, que le ordena al sujeto cómo debe comportarse, sin concesión alguna a sus inclinaciones.
El imperativo categórico implica la libertad del sujeto, ya que solo si el individuo posee voluntad libre puede darse a sí mismo una ley moral. La libertad forma parte de los postulados de la razón práctica, junto con la inmortalidad del alma y la existencia de Dios.
Estos tres postulados muestran “qué puede esperar el hombre” y el verdadero significado de las ideas de la razón, noúmenos inaccesibles para la ciencia, cuyo auténtico sentido no es especulativo, sino práctico o moral.

3. Relacionar el pensamiento de Descartes con su marco histórico, sociocultural y filosófico.
Kant es el filósofo más importante del siglo XVIII, y, como los demás ilustrados, se mostró partidario de los ideales de progreso, tolerancia y cosmopolitismo.
En el plano religioso, cabe destacar la enorme influencia ejercida por el pietismo de Spener, que basaba la vida religiosa en el rigorismo de la virtud. En las universidades se enseñaba el racionalismo dogmático de Wolf, que mantenía la posibilidad de la metafísica; es decir, un saber a priori, independiente de la experiencia, acerca del alma, el mundo y Dios. Será Kant quien, tras leer las obras de Hume, pase a considerar que, quizá, la metafísica no es una ciencia.
Como contrapunto al racionalismo ilustrado, debe mencionarse, en fon, el movimiento prerromántico del “Sturm und Drang”, representado por los filósofos Hamann y Hender, y por poetas como Klopstock, que reivindicaban los derechos del sentimiento y la pasión.

4. Explicar el problema del conocimiento en otro autor de la Edad Moderna.
En Platón, el conocimiento lo es siempre de las ideas, objetos universales, eternos, inmutables y perfectos, existentes por sí mismos y separados del mundo sensible, formado por objetos concretos y temporales, que cambian constantemente y que imitan, más o menos imperfectamente, las ideas.
En la “alegoría de la caverna”, Platón presenta la diferencia que media entre el alma que aún permanece prisionera de las sombras del conocimiento sensible y el alma iluminada por el conocimiento de las ideas y la contemplación de la luz del bien. Según Platón, aquellos que hayan logrado atisbar el cosmos inteligible deben retornar luego a la caverna de lo real para organizar el Estado de conformidad con las ideas de la virtud y la justicia. Solo el filósofo, aquel que ha contemplado la verdadera realidad de las ideas, puede educar al resto de sus ciudadanos en la virtud y llegar a ser un buen gobernante.

Comentario de texto de Hume

Texto de Hume
Así, aparentemente, esta idea de conexión necesaria entre eventos surge de una serie de casos similares que se dan por la conjunción constante de dichos eventos; no porque esa idea pueda ser sugerida nunca por ninguno de estos casos, aunque se examinen bajo todas las luces y posiciones posibles. Sin embargo, en un numero determinado de casos no hay nada distinto de cada caso particular que se suponga que sea exactamente similar; salvo, únicamente, que tras una repetición de casos similares la mente se deja llevar por el hábito: ante la aparición de un evento, espera su habitual seguimiento, y cree que existirá. Esta conexión, por tanto, que sentimos en la mente, esta transición rutinaria de la imaginación desde un objeto a su normal seguimiento, es el sentimiento o la impresión de la que formamos la idea de poder o conexión necesaria.
D. Hume, Investigación sobre el entendimiento humano
En el texto Hume nos propone el análisis del conocimiento y la relación causal.

1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.
El texto enuncia el criterio empirista por el cual toda idea es copia de alguna impresión, y si no aparece esta, tal idea es ficticia. La idea de conexión necesaria entre causa y efecto carece de la impresión correspondiente, por lo que deberíamos rechazar su existencia en la realidad. Pero cuando son muchos los casos en los que el mismo efecto se sigue de la misma causa, surge la idea de conexión entre ambos en el pensamiento, de forma que genera un sentimiento de conexión en nuestra mente.
La estructura del texto parece un silogismo en el cual tras exponer el principio general del empirismo, una serie de premisas llevan a la conclusión: “sentimos un nuevo sentimiento que es el original de la idea que buscamos”, que es un producto de la imaginación.

2. Explicar el problema de la causalidad en Hume y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.
Hume lleva a la culminación el empirismo de Locke. No existen las ideas innatas. Los contenidos de la mente son percepciones, en las que hay que distinguir entre impresiones e ideas. Las ideas derivan de las impresiones, que son más tensas que aquellas. Además, existen impresiones de la sensación, de las que surgen las ideas, que a su vez originan las impresiones de la reflexión.
Las ideas simples corresponden a una impresión, y las complejas son un producto de la memoria o la imaginación. Las ideas de la memoria mantienen las características de las impresiones originales; las de la imaginación, que son menos intensas, alteran la figura y la secuencia de aquellas según tres principios de asociación: semejanza, contigüidad y causalidad.
El conocimiento es de dos tipos: relaciones de ideas o cuestiones de hecho. Las proposiciones lógicas o matemáticas son ejemplos del primero: expresan relaciones formales, independientes de la experiencia y necesarias. Las cuestiones de hecho carecen del grado de necesidad de las relaciones entre ideas, pero al contrario que estas nos proporcionan información sobre la realidad.
Los razonamientos sobre cuestiones de hecho parecen fundarse en la relación causa-efecto, pero esa relación no puede establecerse a priori, puesto que al observar un objeto o un hecho no es posible inferir los efectos que se siguen de él. Las causas y los efectos no pueden descubrirse por la razón, sino a partir de la experiencia, que produce la idea de una conexión necesaria entre los hechos que se producen conjuntamente en numerosas ocasiones. Pero en el mundo no hay conexiones necesarias, solo hay conjunciones contingentes. La conexión, por tanto, no está en las cosas, sino en nuestra mente: es un producto psicológico, la creencia asentada en el hábito que crea la experiencia.
Hume aplica su análisis de la causalidad a la idea de sustancia. La sustancia extensa no puede probarse, pues todo lo que tenemos son las impresiones, pero ninguna de tal sustancia. Tampoco es posible justificar la existencia de la sustancia pensante más allá de las percepciones que en cada momento sentimos; no tenemos impresión alguna que corresponda a la idea de una identidad permanente.
Finalmente, la sustancia divina en una cuestión de hecho que no implica necesidad, ni a posteriori, puesto que se asienta sobre analogías de escaso valor.
El resultado de este análisis es la caída en el escepticismo: no podemos ir más allá de las impresiones o fenómenos y solo cabe confiar en la creencia y la costumbre, que son débiles apoyos pora el conocimiento. Sin embargo, este escepticismo no es el pirrónico, que Hume considera destructivo y que se refuta con las exigencias de la vida cotidiana. Su escepticismo es moderado y de él resulta la tolerancia, puesto que la ausencia de principios indiscutibles nos debería llevar a mantener la libertad a la hora de juzgar y actuar.
El escepticismo moderado lleva también a desechar prejuicios en la investigación filosófica, y fruto de esa postura es su propuesta moral, que apela más al sentimiento que a la razón. La razón es esclava de las pasiones, y una acción es considerada buena o mala según el sentimiento que nos produce. Este sentimiento se deja guiar por la utilidad social de la acción y es compartido por las personas si sus intereses no les impiden mantener una postura imparcial.
También el empirismo de Hume orienta sus ideas políticas, rechazando términos de difícil conciliación con la realidad como ley natural, contrato social, derecho divino o estado de naturaleza.

3. Relacionar el pensamiento de Hume con su marco histórico, sociocultural y filosófico.
El triunfo de la Revolución de 1688 en Inglaterra se extendió rápidamente a toda Gran Bretaña y convirtió su monarquía parlamentaria en el modelo político del siglo XVIII. Las libertades políticas, sociales y económicas, que satisfacían las reivindicaciones de la burguesía y de parte de la aristocracia, generaron prosperidad y un consenso social que evitó tensiones en el país.
En el ámbito científico, las ideas de Newton sobrepasaron el campo de la física influyendo en el desarrollo de la química, las aplicaciones industriales e incluso el avance de las ciencias naturales, lo que asentó la idea de progreso en todos los ámbitos de la cultura.
En el terreno religioso, algunos pensadores fueron ateos, pero la postura predominante fue el deísmo. Un aire antidogmático envolvió a los espíritus, aunque ello no impidió que Hume fuera vetado por la Iglesia escocesa para ocupar una cátedra universitaria. La pretensión de extender la educación a todo el mundo fue característica de un siglo que hizo del enciclopedismo su seña de identidad. La discusión ideológica en salones y academias y su difusión a través de periódicos y revistas también es un rasgo de esta época.
En el campo filosófico, las influencias de Newton y de Locke conviven con un amplio concepto de filosofía, en el que cabe la metafísica, aunque desde una perspectiva crítica. La idea de razón se aplica a campos muy diversos, pero todos ellos coinciden en sobrepasar su carácter teórico para extenderse a la guía de la acción humana. Por eso adquiere tanta importancia la legitimación del poder político a la vez que la moral reclama su autonomía de la religión vinculando las ideas de virtud y de felicidad a este mundo.

4. Explicar el problema de Dios en otro autor de la Edad Media.
El análisis de la causalidad en la época moderna es parte del problema del conocimiento, que no deja de ser una de las cuestiones fundamentales tratadas por los filósofos de todos los tiempos.
Aristóteles es el primer pensador en el que aparece una explicación pormenorizada y sistemática del concepto de causa y por su profunda influencia en toda la filosofía posterior, especialmente, en la escolástica.
En Aristóteles, la causalidad es real, es la razón del cambio en las sustancias; en Hume, la causalidad no se da en la realidad, sino que es una idea producida por nuestra imaginación.
Si la influencia de Aristóteles había llevado a Santo Tomás de Aquino a demostrar la existencia de Dios basándose en el principio de causalidad, el influjo de Hume hizo que Kant la considerara una categoría del entendimiento humano, no un principio de la realidad.

Comentario de texto de Descartes

Texto
Así pues, sólo queda la idea de Dios, en la que debe considerarse si hay algo que no pueda proceder de mí mismo. Por “Dios” entiendo una substancia infinita, eterna, inmutable, independiente, omnisciente, omnipotente, que me ha creado a mí mismo y a todas las demás cosas que existen (si es que existe alguna). Pues bien, eso que entiendo por Dios es tan grande y eminente, que cuanto más atentamente lo considero menos convencido estoy de que una idea así pueda proceder sólo de mí. Y, por consiguiente, hay que concluir necesariamente, según lo antedicho, que Dios existe. Pues, aunque yo tenga la idea de substancia en virtud de ser yo una substancia, no podría tener la idea de una substancia infinita, siendo yo finito, si no la hubiera puesto en mí una substancia que verdaderamente fuese infinita.
Descartes, Meditaciones metafísicas
El texto nos propone descubrir la idea de Dios en la idea de Infinito.

1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.
En el texto propuesto, perteneciente a las Meditaciones metafísicas de Descartes, se propone descubrir la idea de Dios en la idea de Infinito.
Descartes demuestra, a lo largo de esta meditación, que la idea de infinito ha sido puesta en el yo por Dios en el momento de crearlo para que este pueda reconocer a quién debe su existencia, pues equivale a la “marca” del artífice divino. Descartes concluye que la idea de Dios es la más verdadera, la más clara y distinta de todas las que hay en su espíritu, más aún que la del yo, porque para que el yo se conozca como imperfecto y dubitativo, primero tiene que tener la idea de un ser infinitamente perfecto que le permita hacerse consciente de su imperfección.

2. Explicar el problema de la demostración de la existencia de Dios y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.
El conocimiento en Descartes depende del hallazgo de un método universal que garantice la seguridad de nuestros razonamientos. Ese método consta de cuatro reglas: evidencia (solo hay que aceptar aquellas ideas claras y distintas que se conozcan bien por intuición), análisis (reducir las ideas complejas a sus componentes más simples), síntesis (partir de ideas simples, para deducir a partir de ellas ideas más complejas) y enumeración (revisión de todos los pasos dados al razonar, para comprobar que no se han cometido errores).
Para averiguar si existe alguna verdad absolutamente cierta sobre la que elevar el edificio del conocimiento, Descartes plantea la duda metódica, que consiste en cuestionar todos nuestros conocimientos, con el fin de hallar alguno que sea seguro e indudable. La duda metódica consta de cuatro niveles: 1) desconfiar del conocimiento sensible, pues los sentidos suscitan ideas oscuras y confusas, y pueden engañarnos siempre; 2) a veces, los sueños no se distinguen de la realidad, así que toda realidad podría ser una ilusión; 3) hipótesis del “ Dios engañador”; 4) suponiendo que un Dios bondadoso no puede engañar, nada impide la existencia de un espíritu malvado, que se divierta haciendo que nos equivoquemos en cualquier juicio que hagamos.
La duda parece haber suprimido todos nuestros conocimientos, existe una evidencia que resiste cualquier duda: la existencia del sujeto que duda y piensa: “Pienso, luego existo” es, la primera certeza indubitable de la metafísica.
En el yo, que es una sustancia pensante, hay tres tipos de ideas: adventicias, facticias e innatas. Son adventicias aquellas ideas que parecen venir del exterior, suponiendo que hay un mundo exterior, pero solo me sirven para la vida puesto que no las puedo tener como fundamento; las facticias, se crean a partir de las adventicias, las creamos nosotros, y las innatas, son con las que nacemos, y las que realmente nos van a servir para justificar las otras dos. Dentro de estas, está la idea de INFINITO, creada por Dios, que es causa real proporcionada como decía San Agustín.
Entre las ideas innatas encontramos la de un “ser infinitamente perfecto”, que no puede haber sido creada por el yo, finito e imperfecto. Esto suele puede significar que la idea mencionada ha sido introducida en el sujeto por un ser realmente inf9inito, con lo que queda demostrado que Dios existe.
Si el yo se hubiese dado a sí mismo la existencia, se habría dado todo tipo de perfecciones, pero, en realidad, se sabe contingente: hubo un momento en el que no existía, y puede dejar de existir en cualquier momento; por tanto, ha sido traído a la existencia por otro ser, que puede ser necesario o también puede ser contingente. Como la serie de seres contingentes no puede ser infinita, ha de haber un primer ser necesario, Dios, que no solo ha creado el yo, sino que también lo mantiene continuamente en la existencia.
En antropología, Descartes es dualista, pues distingue dos sustancias en el hombre: cuerpo y alma, que son independientes y no necesitan una de la otra para poder existir. Esta teoría, sin embargo, plantea el problema de la comunicación entre ambas partes del ser humano, que se produce, según Descartes, en la glándula pineal, punto de contacto entre mente y cuerpo.

3. Relacionar el pensamiento de Descartes con su marco histórico, sociocultural y filosófico.
Descartes vivió en el contexto de la guerra d los Treinta Años (siglo XVII), cuyas repercusiones fueron devastadoras para Europa, con una impresionante reducción de la población y la actividad productiva. En política, se impuso el absolutismo. La organización social era estamental, en la cúspide se situaba el rey, por debajo, la nobleza y el alto clero, y, en el último término, el pueblo.
Se impuso en arte Barroco, con su teatralidad, dirigida a excitar el fervor de los fieles y a exaltar el poder de los reyes de la época, y la literatura se caracteriza por destacar los aspectos ilusorios de la vida y por una profunda conciencia del problema de la muerte.
El marco filosófico de Descartes viene determinado por el estudio de la escolástica, realizado durante su juventud, y por su conocimiento de la filosofía escéptica de Montaigne.
La filosofía de Descartes coincide en el tiempo con la Revolución Científica, iniciada por Galileo, quien elabora un nuevo modelo de saber científico, basado en la combinación de razón y experimentación.Los racionalistas (Descartes, Spinoza y Leibniz) valoran el componente matemático de la nueva ciencia, proponiendo una interpretación mecanicista de la naturaleza que reduce todos los seres a materia extensa y movimiento. Tratan, asimismo, de encontrar un método universal de conocimiento, inspirado en el método matemático, para fomentar el avance del conocimiento científico.

4. Explicar el problema de Dios en otro autor de la Edad Media.
Puede tratarse el problema de Dios en la filosofía medieval de Agustín de Hipona o de Tomás de Aquino, en cuyo pensamiento el hombre puede alcanzarse hasta Dios tanto por la fe como por la razón.
San Agustín piensa que el hombre sólo es feliz si conoce la verdad, pero ese conocimiento sigue dos caminos: el de la fe (corazón) y el de la razón (inteligencia).San Agustín piensa que la que la fe no es absurda, sino que implica un componente racional. La fe nos lleva a buscar a Dios y prepara nuestra inteligencia para entenderlo, y una vez que lo hemos entendido, nuestra fe en Él no puede sino aumentar.
Dios ha creado el mundo y todos los seres que en él hay utilizando las ideas que preexisten en su mente, pero no es responsable del mal, el cual se debe no a un principio maligno, sino a la imperfección de las criaturas, que nunca pueden ser iguales a Dios o a la mala utilización de su libre albedrío por parte del hombre.

COMENTARIO DE TEXTO DE SANTO TOMÁS

Respuesta. La existencia de Dios se puede demostrar por cinco vías.

La primera y más clara se funda en el movimiento.

Es innegable, y consta por el testimonio de los sentidos, que en el mundo hay cosas que se mueven. Pues bien, todo lo que se mueve es movido por otro, ya que nada se mueve más que en cuanto esta en potencia respecto a aquello para lo que se mueve. En cambio, mover requiere estar en acto, ya que mover no es otra cosa que hacer pasar algo de la potencia al acto, y esto no puede hacerlo más que lo que está en acto, a la manera como lo caliente en acto, v. gr., el fuego hace que un leño, que está caliente en potencia, pase a estar caliente en acto. Ahora bien, no es posible que una misma cosa esté, a la vez, en acto y en potencia respecto a lo mismo, sino respecto a cosas diversas: lo que, v. gr., es caliente en acto, no puede ser caliente en potencia, sino que en potencia es, a la vez frío. Es, pues, imposible que una cosa sea por lo mismo y de la misma manera motor y móvil, como también lo es que se mueva a sí misma. Por consiguiente, todo lo que se mueve es movido por otro. Pero, si lo que mueve a otro es, a su vez, movido, es necesario que lo mueva un tercero, y a éste otro. Mas no se puede seguir indefinidamente, porque así no habría un primer motor y, por consiguiente, no habría motor alguno, pues los motores intermedios no mueven más que en virtud del movimiento que reciben del primero, lo mismo que un bastón nada mueve si no lo impulsa la mano. Por consiguiente, es necesario llegar a un primer motor que no sea movido por nadie, y éste es el que todos entienden por Dios.

El texto nos expone una de las vías de demostración de la existencia de Dios.

Cuestiones:
1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

Es una obra de carácter pedagógico indicada para principiantes. Consta de tres partes: este texto se encuentra en la primera parte, la segunda parte se divide en dos y la tercera está incompleta. Cada parte plantea una cuestión, a la que le siguen unas objeciones, luego unas respuestas y por último unos artículos que son la doctrina del autor.

En este texto Tomás de Aquino se plantea si es posible demostrar, o no, la existencia de Dios.

Frente a quienes dicen que esa demostración es imposible, ya que es un artículo de fe porque no conocemos la naturaleza de Dios o porque solo podríamos demostrar su existencia partiendo de sus efectos, y como estos son finitos, no podemos concluir diciendo que Dios es un ser finito, Santo Tomás dice que la clave de la cuestión está en distinguir entre dos tipos de demostraciones: las que proceden de la causa a los efectos que produce y, las que parten de los efectos, se remontan hasta la causa que los ha producido.

 

2. Explicar el problema de la demostración de la existencia de Dios y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

La existencia de Dios constituye un preámbulo de la fe, pertenece al ámbito intermedio de verdades reveladas que pueden ser demostradas racionalmente, en el que pueden colaborar fe y razón: es el terreno de la teología natural.

En la teología natural cabe demostrar, a posteriori, porque Santo Tomás rechaza el argumento ontológico de San Anselmo, la existencia de Dios mediante cinco vías, las cuales parten de algún hecho de la experiencia, hasta llegar a la causa originaria que lo ha producido: Dios. Las cincos vías son: la del movimiento, de causalidad, de contingencia, de grados de perfección y del orden cósmico.

La demostración de la existencia de Dios abre el camino a la resolución del problema de la Creación, que Santo Tomás de Aquino explica recurriendo a la distinción entre esencia y existencia: el único ser cuya esencia incluye la perfección de existir es Dios, por otro lado, el resto de los seres no existen necesariamente, sino que solo participan de la existencia debido a que Dios los ha creado, haciéndolos pasar de la simple posibilidad a la existencia real.

Dentro de la Creación, el ser humano es una sustancia constituida por materia (cuerpo) y forma (alma racional inmortal), que conoce la realidad abstrayendo las formas universales de los objetos, despojándolos de materia. Así se alcanzan las virtudes intelectuales, que culminan en el conocimiento de Dios.

Mediante la razón y el conocimiento de la ley natural, el ser humano también domina los impulsos pasionales, adquiriendo así todas las virtudes éticas. A través del conocimiento o a través del control de las pasiones, la virtud supone el predominio de la razón, y esta tiene siempre como fin la felicidad. La felicidad más elevada que le cabe alcanzar al ser humano consiste en buscar y conocer a Dios.

La Ley Natural se encuentra también en el centro de le teoría política de Santo Tomás de Aquino. Si el hombre es un ser sociable, deberá buscar la felicidad dentro de la sociedad, pero esta necesita una ley que concrete los preceptos genéricos de la ley natural y busque el bien común. La ley positiva, por tanto, se deriva de la ley natural, con la que no puede entrar en conflicto si quiere ser una ley legítima. Santo Tomás garantiza el vínculo entre el orden político y el orden moral, el cual, a su vez, enlaza con Dios por medio de la Ley natural.

3. Relacionar el pensamiento de  Santo Tomás con su marco histórico, sociocultural y filosófico.

Santo Tomás de Aquino es un pensador del siglo XIII, época caracterizada por el resurgimiento cultural de Europa, gracias al auge de las ciudades y del comercio, el florecimiento del arte gótico, la creación de composiciones polifónicas y la fundación de las primeras universidades, también la aparición de las órdenes mendicantes: franciscanos y dominicos( esta última a la cual perteneció Santo Tomás).las novedades generadas por este resurgimiento no impiden que la estructura de la sociedad siga siendo feudal. Históricamente se trata de un período en el cual aparece la idea de una cristiandad universal enturbiada por el enfrentamiento entre el imperio y el papado, enriquecida por los intercambios culturales entre el mundo islámico y el cristiano propiciado por las cruzadas y por la labor de la Escuela de Traductores de Toledo.

La cultura islámica introdujo las obras de Aristóteles y su comentarista Averroes en Occidente, donde se desarrolló el saber filosófico en el marco de la escolástica.

4. Explicar el problema de Dios en otro autor de la Edad Media.

Descartes utiliza la demostración de la existencia de Dios para superar el escepticismo respecto de la existencia del mundo exterior, introducido por la duda metódica.

Ockham por medio del criticismo dice que no tenemos experiencia sensitiva de Dios, que no tenemos sensaciones, uno no puede demostrar que Dios y el alma existan porque no tenemos referencias empíricas y no tenemos conceptos universales. Luego según su voluntarismo Ockham dice que uno no puede descubrir las normas, ya que dios se pone de acuerdo con si mismo para ponerlas, ya que es el ser supremo y libre y que hace lo que le da la gana, ya que si Dios lo dice será porque está bien. Y por último, Ockham con el nominalismo dice que si no hay conceptos universales no podemos hacer ciencia.

COMENTARIO DE TEXTO DE SAN AGUSTÍN

5 Ag. —Evidentemente, si esto es así, ya está resuelta la cuestión que propusiste. Si el hombre es en sí un bien y no puede obrar rectamente sino cuando quiere, síguese que por necesidad ha de gozar del libre albedrío, sin el cual no se concibe que pueda obrar rectamente. Y no porque el libre albedrío sea el origen del pecado, por eso se ha de creer que nos lo ha dado Dios para pecar. Hay, pues, una razón suficiente de habérnoslo dado, y es que sin él no podríamos vivir rectamente. Y que nos ha sido dado para este fin se colige del hecho de castigar Dios a quien usa de él para pecar.
6 Sería injusto ese castigo si el libre albedrío nos hubiera sido dado no solo para vivir rectamente, sino también para pecar. En efecto, ¿cómo podría ser castigado el que usara de su libre voluntad para aquello que le fue dada? Así, pues, cuando Dios castiga al pecador, ¿qué te parece que le dice, sino estas palabras: «¿Por qué no usaste del libre albedrío para lo que te lo di, es decir, para obrar el bien?».

San Agustín, Del libre albedrío. Libro II [La libertad humana].Capítulo I.

El texto nos habla de la importancia de la libertad para ser persona con capacidad de decisión moral

1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

En este texto San agustín reflexiona sobre la voluntad libre de la persona, al final llega a la conclusión de que es lo que da sentido al orden moral: Dios hizo al hombre libre para que este fuese responsable y merecedor de castigos o recompensas con unos actos que solo tienen sentido si estos surgen de la decisión libre por parte de la persona que actúa.

El libre albedrío es por tanto, un bien que permite al hombre hacerse digno a los ojos de Dios si elige hacer las cosas bien( así llegaría a la verdadera libertad, que disfruta sólo cuando elige el bien) y condenado toda su vida si actúa de forma indigna, es decir, irracional.

2. Explicar el problema de la libertad en San Agustín y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

El problema del libre albedrío se le plantea a San Agustín en relación con el maniqueísmo, el cual suprimía la responsabilidad del hombre pues partía de la existencia de un principio bueno y otro malo que se peleaban el alma humana. San Agustín diferencia entre el libre albedrío y libertad: el libre albedrío se le otorga Dios al hombre para hacerle responsable de todos sus actos, mientras que la libertad, la alcanza sólo cuando el ser humano actúa bien, racionalmente.

Si creemos que Dios nos ha hecho libres todo esto implica creer que Dios existe. Para Agustín no vale solo con la fe, sino que para él la razón también debe colaborar en el conocimiento de la verdad porque razón y fe no son incompatibles: la fe es la que se encarga de dirigir toda nuestra inteligencia con el fin de buscar la verdad, y por otro lado, la razón, nos permite entender todos los contenidos que tiene la fe, que así es como recibe apoyo por parte de nuestra inteligencia.

Para San Agustín, la búsqueda del conocimiento de la verdad se encuentra impulsada por el amor, pero no por un amor desordenado sino por un amor espiritual, que busca llegar hasta la verdad única, inmutable y eterna.

La teoría agustiniana del conocimiento parte del conocimiento sensible que termina en el escepticismo, mientras que uno no halle una verdad indubitable, que solo uno la puede encontrar en la certeza interior que proporciona la autoconciencia, pues si uno mismo se engaña, sin duda existe. Por tanto, en el interior del hombre, existe la verdad. Desde allí ha de empezar una ascensión espiritual, la cual pasa por el conocimiento discursivo( razón inferior) y el conocimiento intuitivo de todas las verdades eternas( razón superior), que el hombre no puede lograr si la acción que directamente le está dando Dios sobre su mente, ya que es iluminado intelectualmente.

San Agustín demuestra la existencia de Dios tomando las verdades eternas: esas verdades inmutables no las puede crear el ser humano ya que es imperfecto, sino que esas verdades han de fundamentarse en un ser que sea eterno y que no puede ser otro que no sea Dios.

El hombre se compone de alma y cuerpo. Al alma pasa de padrea a hijos, así es como se va transmitiendo el pecado original, por eso el alma necesita la ayuda de Dios que la inclina a amar a la virtud para salvarse. La virtud es la que conduce al hombre a respetar el orden establecido por Dios en el universo, es la única forma de alcanzar la paz, la tranquilidad del orden, que es la que viene garantizada por la justicia y el derecho.

La diferencia que existe entre egoísmo y virtud es la que da paso a la interpretación agustiniana de la historia sobre la base del enfrentamiento entre dos ciudades: la ciudad de Dios, la cual está constituida alrededor del amor espiritual, y la ciudad terrenal, la cual constituida por el amor material el cual está bastante desordenado. Aunque ambas ciudades están mezcladas, la Providencia divina ha previsto la victoria, en el día del Juicio Final, la victoria de la ciudad de Dios sobre la terrenal.

3. Relacionar el pensamiento de San Agustín con su marco histórico, sociocultural y filosófico.

San Agustín considerado el primer filósofo medieval, trabaja en los momentos en el imperio romano, en un contexto de crisis generalizada en el cual la cultura antigua está en declive y es sustituida por el cristianismo en todos sus órdenes: literario, artístico y filosófico.

El cristianismo utilizó el saber filosófico para apoyar los dogmas de la fe.

La patrística utilizó el neoplatonismo y el estoicismo para elaborar la primera filosofía cristiana, que se desarrolló primeramente en permanente lucha con el pensamiento clásico agonizante y con las múltiples herejías surgidas en el seno del cristianismo.

En la patrística surgen muchos de los problemas de la filosofía medieval: las relaciones entre razón y fe, la demostración de la existencia de Dios, la Creación, la libertad humana o la interpretación teológica del curso de la historia.

4. Explicar el problema de la justificación del comportamiento en un autor o corriente filosófica de la edad antigua.

San Agustín, para el toda la verdad si creemos en Dios el sabe toda y no le podemos negar nada. San Agustín antes de convertirse al cristianismo fue neoplatónico, es fácil atribuir su comportamiento a Platón. El intelectualismo moral de Platón exponía la idea de que cuantos más conocimientos se poseen más bueno se es, lo que queda reflejado en la alegoría de la línea. San Agustín utiliza esta idea cambiando el conocimiento por el amor a Dios, si amas a Dios eres bueno, la fe es la que marca nuestra bondad.

Vuelta a la rutina...

Bueno después de estas vacaciones largas de navidades!!! volvemos al inti    

Empezaremos ya por ir haciendo los comentarios de textos de San Agustín y Sato Tomás, para poder aprobar el examen.

Bueno mucha suerte a todos en esta segunda evaluación.

Comentario de texto de Platón

 

Texto de Platón

«-El razonamiento nuestro de ahora no es en algo más sobre lo igual en sí que sobre lo bello en sí,y lo bueno en sí, y lo justo y lo santo, y, a lo que precisamente me refiero, sobre todo aquello que etiquetamos "eso lo que es ", tanto al preguntar en nuestras preguntas como al responder en nuestras respuestas. De modo que nos es necesario haber adquirido los conocimientos de todo eso antes de nacer (...) Y si es que después de haberlos adquirido antes de nacer, pienso, al nacer los perdimos y luego al utilizar nuestros sentidos respecto a esas mismas cosas recuperamos los conocimientos que en un tiempo anterior ya teníamos, ¿acaso lo que llamamos aprender no sería recuperar un conocimiento ya familiar? ¿Llamándolo recordar lo llamaríamos correctamente?»

((PLATÓN,Fedón) En este texto, su autor reflexiona sobre el problema de la adquisición del conocimiento.

Cuestiones:
1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

Habla sobre la alegoría de la línea, en concreto sobre la reminiscencia( libro VII de la República). Platón nos dice que la reminiscencia es la forma que tiene el alma de conocer, también trata el conocimiento. Según el, el alma fue anogada a vivir en cuerpo para purificarse. Platón habla en el Fedón sobre la inmortalidad del alma.

2.Explicar el problema del conocimiento en Platón y desarrollar sistemáticamente las principales.

Para explicar el conocimiento, Platón recurre a la alegoría de la línea, la cual la divide en dos mundos: mundo sensible o doxa y el mundo inteligible o episteme. Dentro del sensible podemos encontrar la imaginación ( imágenes de las cosas sensibles) y creencia ( objetos materiales). Después, en el mundo inteligible diferenciamos entre conocimiento dianoético y conocimiento noético. Platón en el libro de la República distingue ente dos tipos de conocimiento: el conocimiento sensible y el intelectual.

En el mundo sensible habla de la imaginación, refiriéndose a las sonbras y los reflejos de cosas, y la creencia se refiere a los objetos del mundo sensible, no se justifica por un razonamiento riguroso.

En el mundo intelectual habla del pensamiento, propio de las matemáticas y otras ciencias exactas que emplean un método hipotético. Después habla del conocimiento, un saber riguroso que es futuro de la contemplación directa de las Ideas ( idea del bien). Constituye la dialéctica.

líneas de su pensamiento.

3.Relacionar el pensamiento de Platón con su marco histórico,sociocultural y filosófico.